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Entrevistas a poetas: Leopoldo "Teuco" Castilla - Franco Rivero

Nuestra entrevista de todos los viernes a dos poetas.

¿Cómo o cuándo te das cuenta de que algo que escribiste o pensaste es un poema y no otro tipo de texto?

Teuco: Lo supe al escribir mi primer poema que era tan pero tan malo que si no se quemó la página es porque por lo menos la forma me perdonaba. Y por supuesto, que a ningún otro género lo pillaría tan desprevenido.

Franco: Yo sé que estoy ante un poema porque me dispongo conscientemente intentar escribir uno; la escritura arranca y se mueve en esta idea para mí. Nunca me pasó procurar un poema y terminar escribiendo un cuento; sí me ocurrió lo contrario, estar escribiendo otro texto –no siempre literatura- y terminar escribiendo para un poema, al menos una idea de poema. Esto sí quisiera señalar; yo distingo que estoy ante un poema cuando hay un parate en la percepción, una discontinuidad, un quiebre, un guiño en lo que se está viviendo, haciendo o pensando, una suspensión, un clic, una suerte de alegría, algo que se instala y te interpela, algo que trabajado va ser un poema, y me sucede en cualquier ámbito de la vida, me pasa seguido dando clases, por ejemplo. Para mí un poema es casi siempre algo que nos sucede, no quiere decir que sea siempre testimonial, me refiero al plano de la experiencia, uno experimenta un poema mientras está viviendo porque el poema es parte de la vida, uno se acostumbra a ver con poema el mundo y ver poemas en él.

¿Cómo se corrige un poema, cómo corregís vos un poema?

Teuco: Para corregir un poema ( y no tengo capacidad para enseñar nada a nadie) sólo no mentirme a mí mismo y trabajar con el máximo rigor posible.

Franco: Yo anoto una idea para poema, a veces un verso, otras, solamente, la idea para un verso, con eso armo una maqueta, un dibujo, proyecto el poema como si fuera una casa, y a medida que lo voy construyendo tengo presente el dibujo, vuelvo a él –esto sería corregir-  cada vez que noto que le erré a una medida, a una proporción, a un material, que ubiqué mal una abertura, que la puerta debe abrirse para el lado contrario. Cuando el poema está completo, cerrado, se parece a terminar de construir la casa, me reconforta verla edificada pero no me sorprende porque en el dibujo ya la vi de pie. La sorpresa en cambio es la que me llega primero, antes de que empiece el dibujo, gracias a la sorpresa pude empezar a diagramar.

¿Podés encontrar algo puntual que haya modificado tu escritura? (Un autor, una película, un momento de tu vida…)

Teuco: Creo que aprendí y sigo aprendiendo de toda la poesía que anda suelta y viva por el mundo. No sólo la escrita, sino esa que puede estar en la iguana que estoy mirando ahora mismo o en una mendiga que anoche aullaba como la madre de las murciélagas en plena calle.

Franco: Tengo de los tres motivos del paréntesis. Hay varios momentos en mi vida que marcan el inicio de mi relación con la poesía, sobre todo en ciertas experiencias mediadas por la inocencia en mi infancia, para mí la escritura ya inició ahí, en la conciencia de la percepción inicial, cuando llegué a escribir un poema tal como lo experimenté en mi infancia sin traicionar la forma que tuvo esa percepción inicial, sin forzarla ni falsearla, supe que estaba ante mi escritura, que iba por ese lado. No quiere decir que siempre tenga que escribir sobre mi infancia sino que la unión entre percepción y la traición de esta percepción fueron claves para mí. Con una película, también de chico, me pasó el sentirme conmovido y fascinado la primera vez que fui al cine (yo no tenía idea de lo que era una película, en casa no teníamos ni televisor) Tiempo después me trabajaba la idea de que uno puede conmover creando aunque del otro lado quien está no conozco siquiera el formato de la creación. Ahora es lo que busco cuando escribo un poema, que esté al alcance de la conmoción de quienes incluso no registren el formato. (Ya conté por ahí que le leía mis bosquejos de poemas a mi abuela –que apenas si sabía leer y escribir-, y que ella era la medida para que yo entendiera que tenía un poema o no; yo medía mi poema en su conmoción, en lo que ella experimentaba cuando sentía-oía el poema). Con autoras, sobre todo, me pasó seguido el conmocionarme, el tener ganas de escribir de la forma en que esas poetas escribían, ganas de generar eso que ellas generaban en mí: Irene Gruss y Alicia Genovese son como dos pilares para mí; después llegaron otras, muchas poetas. Los hombres tardaron un poco más en conmoverme. El primero que me conmovió fue Gabo Ferro, ahora tengo un par de amigos que también me mueven fibras: Fabián Yausaz y Christian Hertel, por ejemplo.

¿Qué poetas considerás que influyeron en tu escritura?

Teuco: (nota de la editora: contesta en la respuesta anterior)

Franco: De influencias tengo una lista larga, pero puedo apuntar algunos nombres; aparte de Irene, Alicia y Gabo, primero estuvieron los poetas del barroco español, y locales me llegaron con Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Oliverio Girondo y María Laura Riba; después vinieron Vallejo, Watanabe, Cisneros y de nuevo una poeta, Circe Maia. Ahora hay una lista de amigas y amigos que son poetas y también me influencian con sus búsquedas. Digamos que soy medio glotón para influenciarme.

¿Qué autor leíste últimamente y recomendarías?

Teuco: Recomendaría a todos y todas poetas jóvenes que están recuperando el brillo de la poesía argentina escribiendo desde las entrañas con auténtica vehemencia y sin el fatídico deber ser que siempre apaga a la poesía con sus atonías. Y a todas ustedes les mando este mar tronador e inolvidable (desde México).

Franco: Recomiendo entrañablemente siempre a tres (fuera de quienes mencioné más arriba): Fabián Yausaz (un poemario se consigue: “Laguna soto”, lo editó Biblos); Laura García del Castaño (de ella se consiguen varios títulos: “El animal no domesticado”, “La vida en que sueñas” y la editó o va a editar Del Dock) y María Laura Riba (de ella casi no se consigue nada pero yo puedo interceder ante el Gauchito Gil y acercar algo, siempre)

 

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LEOPOLDO CASTILLA (TEUCO) Nació en Salta, Argentina en 1947. En el año 1976 fue perseguido por la Dictadura Militar, y debió exiliarse en España. Ha publicado los siguientes libros de poemas: El espejo de fuego (Salta, edición del autor, 1968); La lámpara en la lluvia (Salta, edición del autor, 1971); Generación terrestre (Salta, edición de la Dirección de Cultura, 1974); Versión de la materia (Madrid, Editorial Estaciones, 1982); Campo de prueba (Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 1985); Teorema Natural (Madrid, Editorial Hiperión, 1991); Baniano (Madrid, Editorial Verbum, 1995), Nunca (Buenos Aires, Ultimo Reino, 2001), Libro de Egipto (Buenos Aires, Ultimo Reino, 2002).Línea de Fuga (Buenos Aires, Ediciones del Mono Armado, 2004),  Bambú  (Buenos Aires, Ediciones del Mono Armado, 2004) y El Amanecido (Buenos Aires, Ediciones del Mono Armado, 2005).  Reediciones: El Amanecido ( Caracas, Venezuela, El Perro y la Rana, 2007) ,Teorema Natural (Colección poesía, Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela, 2008), Manada (Argentina,Editorial Mono Armado), Le voleur des Tombes (Paris, L´Oreil du Loup, 2009), Coiron ( Buenos Aires, El mono armado, 2011), etc. En el año 2001 fue publicada una Antología del autor por el Fondo Nacional de las Artes de Argentina y en el año 2008 fue publicada una Antología Poética en Caracas, Venezuela, Monte Avila Ediciones. Como narrador ha publicado: Odilón (Salta, edición de la Dirección de Cultura, 1975), La luz naranja (Soria, edición de la Diputación de Soria, 1984),  La canción del Ausente (cuentos, Rosario, editorial Ciudad Gótica 2006), El Arcángel  (novela, Buenos Aires, Cátalogos, 2007). Recibió premios nacionales e internacionales. Poesía suya fue traducida al inglés, francés, italiano, sueco, portugués y ruso. Sobre su cuento La redada se filmó el largometraje homónimo dirigido por Rolando Pardo. Por su libro Nunca recibió el Primer Premio de Poesía Año 2000 del Fondo Nacional de las Artes. Recibió el Premio Municipal de Poesía de la Ciudad de Buenos Aires 1998-1999.

FRANCO RIVERO nació en Corrientes en 1981. Es Profesor de Lengua y Literatura, Licenciado en Letras – Universidad Nacional del Noroeste – y Doctorando en Semiótica, por la Universidad Nacional de Córdoba. Ejerce la docencia en el Chaco y colabora con publicaciones de Argentina. En poesía publicó Situación Desbridamiento Edición Ananga Ranga, Colección LSD – Letras sin Descarte – (2010) y forma parte de las antologías Ida y Vuelta, poesía contemporánea de Chaco y Corrientes (2007); Cuentos Inéditos, Profesora Adriana Rendo, Publicación de Norte y UNITAN, (2008) y Poesía Chaqueña: entre la tradición y la vanguardia, Imprenta Kram, Chaco (2009)