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Entrevistas a poetas: María Teresa Andruetto- Osvaldo Bossi

La Red Federal de poesía comienza una serie de reportajes a escritores argentinos indagando acerca de la creación poética.

1- ¿Cómo o cuándo te das cuenta de que algo que escribiste o pensaste es un poema y no otro tipo de texto? 

Tere: Hay algo ya desde el origen, cierto modo calcinado en una frase, unas palabras que aparecen. Casi siempre, se trata de situaciones ligadas a mí misma. Si en los cuentos, las novelas, el origen es casi siempre algo del mundo de los otros, en el poema lo que detona tiene invariablemente que ver con una experiencia muy íntima, con algún momento de fuerte conmoción que luego en el camino de revisión (muchas veces fracaso) intento de algún modo enfriar en su forma sin que pierda su emotividad interior. Cierta música también que viene en/con esas palabras, como una corriente que intentara  correrme de toda lógica, de toda funcionalidad, hacia algo que no (me) logro explicar. Ese misterio, finalmente.

Os: Es una cuestión de fe, supongo. No el poema sino la poesía. Por suerte, aprendí a desprenderme de la idea de género, y si todo sale bien, encuentro poesía en cualquiera de las cosas que escribo, sea una novela o un poema. Si no existe ese tráfico de poesía ningún texto, por lo general, me interesa. 

2- ¿Cómo se corrige un poema, cómo corregís vos un poema? 

Tere: Condensando, siempre, quitando, restando. Revisitando el borrador muchas veces, con una escofina que mejore sin dañar.

Os: Me gusta que el poema esté vivo, y para eso es importante que yo admita de entrada la imperfección de todo texto. Y mantener un texto vivo, en la instancia de la corrección, es lo más difícil del mundo. Pero bueno, nadie me dijo que sería sencillo. Corrijo mucho, pero teniendo, como decía Bonnefoy, la imperfección como meta. 

3- ¿Podés encontrar algo puntual que haya modificado tu escritura? (Un autor, una película, un momento de tu vida…)

Tere: Muchas lecturas, de diversas procedencias, muchas veces. El descubrimiento de Pavese a mis diecisiete años, el neorrealismo italiano en general (libros, películas, recuerdos de personas), los objetivistas norteamericanos, la poesía y las reflexiones o manifiestos de algunas poetas norteamericanas de la segunda mitad del siglo XX, la poesía sesentista argentina en general, la correspondencia/intercambio de opiniones con el poeta Alejandro Schmidt a todo lo largo de la década del noventa.

Os: No creo que haya sido nada puntual sino una sumatoria de cosas. Pero un día, estoy seguro, algo se liberó. Una idea de la literatura y de la poesía sobre todo. Y empecé a escribir lo que tenía ganas de escribir. 

4- ¿Qué poetas considerás que influyeron en tu escritura? 

Tere: Pavese, Beatriz Vallejos, Circe Maia, Patti Smith, en torno a los cuales he girado y a los que alojé en mis libros (Pavese y otros poemas; BeatrizLa pesadora de perlas, Sueño americano…), el tango y ciertas expresiones (de autor conocido y anónimas) del folclore argentino del noroeste, cuyas letras y músicas conozco de memoria desde muy joven, Rodolfo Godino, Wallace Stevens, Eugenio Montale, Glauce Baldovin, Carver, Alejandro Schmidt, Manuel Bandeira, Adelia Prado, entre otros, aparecieron en distintos momentos de mi vida para hacerme dar un giro.

Os: No lo sé. Escribo a partir del olvido y no de la memoria. No soy, quiero decir, un estudioso de nada. Todo lo contrario. Pero quisiera que Cernuda haya sido una gran influencia para mí. 

5- ¿Qué autor leíste últimamente y recomendarías?

Tere: Siempre pensando en la poesía, de lo último leído y releído recomendaría las traducciones que Esteban Moore hizo de Raymond Carver (Vos no sabes que es el amor y otros poemas, Alción, 2015), Baldío y otros poemas olvidados, pronto a salir por Llantodemudo, que reúne la poesía de Diego Cortes, poeta de nuestra Córdoba que ha muerto muy joven, también La boca de la tormenta (Ediciones Documenta/Escénicas, 2015), primer poemario de la novelista Eugenia Almeida y el excelente Gatos de Nínive, de  Iván Wielikosielek (Llantodemudo, 2014).

Os: Leo, por mi trabajo con los talleres, a muchos poetas jóvenes, y la gran mayoría todavía inéditos. Me deslumbran. A tal punto, que a veces, inclusive, quisiera escribir como ellos, pero bueno,  me doy cuenta que es una tarea imposible. No importa, me resigno a escribir lo que me toque escribir, en suerte. Pero busco, eso sí, en todo lo que leo y escribo, esa aurora, esa especie de inocencia, que está en los escritores que me importan. Sean muy jóvenes o muy viejos. Pero qué es la edad, no?

 

Biografías:

Osvaldo Bossi nació en Ciudadela, provincia de Buenos Aires, en 1963. Es poeta y narrador. Entre sus libros publicados se encuentran: Tres (Bajo la luna,1997), Fiel a una sombra (Siesta, 2001), El muchacho de los helados y otros poemas (Bajo la luna, 2006), Ruego por el tornado(Sigamos enamoradas, 2006), Del Coyote al Correcaminos (Huesos de Jibia, 2007), Adoro (Bajo la luna, 2009), Esto no puede seguir así (Letras y Bibliotecas de Córdoba, 2010), Casa de viento, antología personal (Nudista, 2011), Ni la noche ni el frío (Textos intrusos, 2012), Chicos malos(Editorial Conejos, 2012), Como si yo fuera su novia (Editorial Mágicas Naranjas, 2013) y Yo soy aquel (Nudista, 2014). Forma parte de diversas antologías de poesía argentina y latinoamericana. Colabora como crítico en distintos medios especializados. Organiza, junto con los chicos y chicas de su taller, el ciclo de lectura “El rayo verde”. Encargado de la formación en el área de escritura, coordina talleres de poesía y de narrativa en forma grupal e individual.

María Teresa Andruetto nació en 1954, en Arroyo Cabral, Córdoba. La construcción de la identidad individual y social, las secuelas de la dictadura y el universo femenino son algunos de los ejes de su obra. Publicó las novelas Tama (2003), La mujer en cuestión (2009), Lengua madre (2010) y Los Manchados (2015), el libro de cuentos Cacería (2012), las nouvelles Stefano (2001), Veladuras (2005) y La niña, el corazón y la casa (2011), los libros de ensayo Hacia una literatura sin adjetivos (2009) y La lectura, otra revolución (2014), los poemarios Beatriz (2005), Pavese/Kodak (2008) y Sueño Americano (2008), y numerosos libros para niños. Fue finalista del Premio Rómulo Gallegos y obtuvo, entre otros reconocimientos, los premios Luis de Tejeda, Fondo Nacional de las Artes, el Premio Iberoamericano a la Trayectoria en Literatura Infantil, Konex de Platino, el Premio Cultura de la Universidad Nacional de Córdoba y el Premio Hans Christian Andersen, el mayor galardón internacional otorgado a autores de literatura para niños y jóvenes. Su obra ha servido de inspiración para otros artistas y se realizaron a partir de ellas libros objeto, cortometrajes, espectáculos musicales, coreografías, narración oral escénica y adaptaciones teatrales. Interesada por la escritura de otras mujeres participa del blog www.narradorasargentinas.blogspot.com y codirige una colección de narradoras argentinas olvidadas.